Conflicto entre operadores requiere regulación convergente

– La retransmisión obligatoria a través de los sistemas y sin generar cobro por parte de los operadores a los usuarios (algo así como obligatoriedad de must carry, pero no de must offer), es algo que no han logrado ni siquiera los canales de TV abierta en Estados Unidos

- El añadir ventajas adicionales a los canales privados nacionales, podría llegar a constituirse en un subsidio, lejos de ser una fuente de apoyo para la radiodifusión local.

- Hacen falta más canales y TV pública competitiva

A cuatro meses de haber comenzado el conflicto entre los canales nacionales de TV abierta y los sistemas de TV cerrada, por la aplicabilidad o no de los conceptos de must carry y must offer, la Autoridad Nacional de Televisión, ANTV, sigue acorralada y presionada a tomar decisiones bajo un marco jurídico confuso. A diferencia de otras oportunidades, (caso TV comunitaria) esta vez no podrá excusarse en una reglamentación existente para implementar una normativa ciega aplicada a costa de la competitividad y el nuevo entorno tecnológico que enfrentan las empresas.

De pronunciarse de manera definitiva, cualquiera de las salidas que encuentre la ANTV o la Comisión de Regulación de Comunicaciones, CRC (de entrar en el proceso), las decisiones enfrentarán el choque de trenes entre las entidades del Estado (Superintendencia de Industria y Comercio, SIC) y la legislación (derechos de transmisión vs derechos de todos los usuarios al acceso de las señales porque son un servicio público y el principal medio de información).

Si se da paso a la retransmisión consentida, se cambian las reglas de juego hasta ahora implementadas por ambas partes (con fuerte impacto en usuarios, canales regionales y nuevos, la financiación de la TV pública y operadores, especialmente medianos y pequeños) y si se define must offer y must carry, será segura la completa insatisfacción y la continuación de la batalla jurídica por parte de los canales privados.

La nueva realidad del mercado exige que se entre de lleno al entendimiento de lo que está pasando con la revolución tecnológica que estamos viviendo: la convergencia, un mundo multiplataforma con nuevos y poderosos actores quienes serán los que escriban la nueva historia. Todo parece indicar que la única salida posible a este y los dilemas que vienen es la consolidación de reguladores convergentes y legislación consecuente con la nueva realidad.

El primer paso que deberá dar esa regulación convergente es definir claramente la aplicación de los conceptos: Must Carry, must offer y de llegar a darse el caso, las reglas de la retransmisión consentida. El segundo, será definir qué actores están sujetos a esa normatividad (si todos, sólo público o sólo privados) y para todo lo anterior se requiere que sea a través de la vía legislativa.

Hacen falta más canales y TV pública competitiva

Tal vez ese escenario del cobro de las señales sería factible si Colombia tuviese canales públicos nacionales fuertes que garantizaran que sus señales estén accesibles a todos los usuarios y promoviera la producción audiovisual nacional con excelente y variado contenido, hoy responsabilidad que está en las manos de los privados porque el Estado decidió apostar primero en invertir sus recursos en el proyecto TDT, antes que fomentar más decididamente la producción de contenidos.

La BBC, un caso de éxito de la TV públida

Con la garantía de una TV verdaderamente del Estado, que ayudara y fortaleciera la TV pública regional, las señales abiertas deberían estar accesibles para todos los usuarios, sin importar la tecnología que utilicen, debido a que son el principal medio de información de la mayoría de la población, es decir, son un servicio público.

El Reino Unido tiene dos grandes operadores públicos nacionales: BBC y Channel 4 (mixto). El primero tiene prohibida la emisión de publicidad y se financia exclusivamente a través del canon cobrado a los propietarios de televisores (a finales de 2013, la BBC llegó en total a siete canales de alta definición de suscripción gratuita en todas las principales plataformas de televisión). En marzo de este año la BBC solicitó que ese canon se ampliara a los contenidos por Internet.

Aunque con un método criticado por quienes preferirían que se financiara por los ingresos de la publicidad, la BBC hace una enorme contribución a la producción local y exporta con éxito sus contenidos (mientras garantiza la variedad, identidad, pluralismo informativo del Reino Unido ). La garantía de un servicio de difusión fuerte, debido a la fuente de financiación pudo permitir el ingreso de los canales privados.

La BBC, ha servido como principal motor en la plataforma TDT gratuita, aportando numerosos canales temáticos, generalistas y emisoras de radio. Además tiene exitosos programas de pago

Canales “preponderantes”

Otro aspecto que hoy obstaculiza el paso hacia la retransmisión consentida es que los canales privados nacionales se estarían acercando a lo que en México ha sido denominado “preponderancia” y “dominancia”. La primera se refiere a compañías que tienen más del 50 por ciento de participación de mercado de radiodifusión y telecomunicaciones y la dominancia a las empresas que por su conducta puedan excluir la competencia como fijación de precios, restringir el abastecimiento, sin que los competidores puedan contrarrestar ese poder.

En su momento (año 2011), para la SIC Caracol y RCN (sobre un acuerdo anticompetitivo entre los dos canales nacionales, UCEP e IBOPE, donde establecía que el acceso a un estudio de medición de audiencias a terceros canales estaba supeditado a la autorización de los canales y al precio que estos fijaran), tenían “posición privilegiada”: los dos únicos canales privados en Colombia que concentraban el 81 por ciento de la inversión publicitaria.

El añadir ventajas adicionales a los canales privados nacionales (sin legislación actualizada de por medio), podría llegar a constituirse en un subsidio, lejos de ser una fuente de apoyo para la radiodifusión local. Además podría ir en detrimento del nacimiento de nuevas empresas de producción audiovisual, fomentar el acaparamiento de la publicidad en estos canales con tarifas más altas a los anunciantes, en detrimento de la pluralidad de medios, la información y opinión.

El caso de México

Luego de intensos debates, México realizó una histórica reforma a las telecomunicaciones. La nueva ley buscó ampliar la competencia en los servicios de telefonía, televisión, TV restringida y acceso a Internet. Bajo ese nuevo ordenamiento jurídico, Televisa que ostenta el 67% o 53% (dependiendo de la audiencia) en el mercado de radiodifusión, fue declarado agente económico “preponderante” (también el operador de telecomunicaciones América Móvil) y en consecuencia no podrá cobrar sus retransmisiones en los sistemas por cable (en unas medidas sin precedentes, tampoco podrá adquirir derechos exclusivos de mundiales de fútbol o juegos olímpicos (las principales empresas de TV por cable y satelital también son de propiedad de Televisa).

Las medidas regulatorias de must offer y must carry en ese país, son de carácter transitorio y se extinguirán cuando Ifetel, emita una declaración en la que afirme que se ha generado competencia económica en el segmento de radiodifusión (entonces podrán volver a cobrar).

Televisa , entre las obligaciones que debió adquirir es que no podrá discriminar a quienes le soliciten sus canales de televisión abierta (actualmente, Caracol y RCN ponen muchas trabas a los pequeños operadores).

De la financiación de la TV pública

Otro obstáculo que se le atraviesa a la retransmisión consentida es el financiamiento de la TV pública. El mercado de la televisión en Colombia ha tenido una dinámica propia, donde los sistemas de TV pago, son a la vez impulsores de la TV pública (a diferencia de la BBC que se sostiene con la cuota de los usuarios). Si los operadores de TV abierta nacionales (suponiendo que desplieguen más canales gracias a la TDT, produzcan y comercialicen contenido competitivo, no solo novelas y noticias) debilitaran también el mercado de la televisión por suscripción y se posicionaran en todas las plataformas (con opciones de pago por usuario sin mayores cargas impositivas), las afectadas podrían ser la TV pública y entidades regulatorias que acceden a los recursos del FONTV, vía el cobro por suscriptor a los sistemas de pago.

Los operadores de televisión actualmente pagan incluso una contribución a la ANTV superior a la que abonan los proveedores de comunicaciones al FONTIC.

Suponiendo entonces que se solucionara el tema de la garantía del acceso a la información (vía TV pública y nuevos canales), su financiamiento y el fin de la preponderancia de los canales privados, el país podría mirar entonces hacia la retransmisión consentida y dejarlos en libertad para optar por el cobro y autonomía en la generación del contenido y a los operadores en libertad para decidir se las llevan en sus redes o no (sólo posible mediante ley).

¿Por qué se requiere regulación convergente?

Las condiciones del mercado han cambiado y ahora los generadores de contenido (también los canales privados) llegan directo a los usuarios finales a través de suscripción en múltiples plataformas (TDT, OTT por Internet) en competencia con los sistemas de TV de pago tradicionales que ayudan a financiar la TV pública en el caso Colombiano, pero, sin pagar al Estado por esos nuevos ingresos. Los canales nacionales ya avanzan en suscripciones a través de Internet y “en la medida en que haya más familias con televisores TDT, Caracol y RCN podrán explotar más rápidamente su negocio …que puede incluir canales o contenidos particulares por los que el usuario pague”, según publicó la Revista Semana.

En la medida en que los canales nacionales (con posición dominante y sin competencia), logren mayores hogares con cobertura TDT, podrían incluir sus propios canales de pago y añadir nuevos ingresos a los ya generados por publicidad en su programación, o por el pago de derechos de autor por retransmisión y ventas de su contenido en otros países, por convenios vía streaming (como Netflix), y sus propias plataformas de pago en la web.

El fenómeno podría verse magnificado, para detrimento de los operadores por suscripción, por la inminente incursión de los gigantes tecnológicos a través de plataformas OTT en un mercado sin regulación ni carga impositiva. La TV cerrada en Colombia enfrentaría un triple frente (mientras los canales nacionales a través de una eventual retransmisión consentida con obligatoriedad de must carry para los operadores, evitarían el enfrentamiento refugiándose en los sistemas de pago, sin la necesidad de competir con la calidad de sus contenidos, pero en abierta competencia con la TV cerrada).

La batalla que viene por Internet

Google lidera el ranking de los 30 propietarios de medios más relevantes del mundo. Google, Yahoo!, Facebook, Baidu y Microsoft tienen el 67 por ciento del total de la inversión publicitaria mundial, según un informe de ZenithOptimedia y Netflix ya tiene más de 50 millones de usuarios en más de 40 países.

Oscar Simões, presidente de ABTA, la agremiación de operadores de TV por suscripción en Brasil Oscar Simões, hace poco reclamó al Estado que los prestadores de servicios Over the Top (OTT) sean regulados con una normativa similar a la que rige en su sector. ” No tiene que ver con pedir privilegios, sino con la aplicación de una regulación simétrica entre ambos sectores que ninguna de las partes sea favorecida por las condiciones del mercado audiovisual”.

Según Ericsson en el 2020, el panorama mundial de TV incluirá 9 mil millones de personas, con más de 8 mil millones de suscripciones móviles de banda ancha. El tipo de entrega de servios OTT se volverá aplicable para todos los servicios de televisión o propietarios de contenidos y contribuirá a mejorar las plataformas de distribución por radiodifusión.

Mientras en Estados Unidos, en medio de una batalla que involucra la neutralidad de la red por la creación de vías rápidas para distribuir contenido en Internet, se celebran grandes acuerdos entre proveedores de Internet (el último AT&T Netflix), el mercado está resolviendo los retos de la industria mediante enormes fusiones. Los grandes operadores al tiempo que aumentan el tamaño de sus redes de banda ancha fija y móvil, para rentabilizarlas refuerzan y entran de lleno a la adquisión del que es el protagonista en los tiempos de convergencia: El contenido relevante multiplataforma, creando nuevos retos a los entes reguladores.

El futuro previsible es que Colombia mantenga la política de la exención tributaria a los gigantes tecnológicos, pero no a las empresas con presencia local en la red. Los OTT tienen la ventaja de la ausencia de regulación, tributación, estrategias de evasión de impuestos y la protección de acuerdos como el TLC donde se estableció que “ninguna parte podrá poner derechos aduaneros u “otras” cargas relacionadas con la importación o exportación de productos digitales mediante transmisión electrónica, con lo que este sería un cuarto y poderoso rival que enfrentarán los sistemas locales.

Ante una inminente reforma tributaria, en Colombia, no es posible que la DIAN le diga al país cuanto deja de percibir en impuestos por la incursión de los gigantes de Internet. Así las cosas, se evidencia un borroso panorama para operadores de TV cerrada y las empresas nacionales.

Otra justificación para normas convergentes es la ausencia de regulación en cuanto al monopolio que puede generar la propiedad exclusiva de contenido “premium” por parte de actores dominantes (como eventos deportivos) y que permite que el agente dominante fortalezca su posición frente a las audiencias.

“El acceso a contenidos de calidad es un serio cuello de botella y una fuente de poder de mercado. En particular, eventos deportivos de primera calidad (por ejemplo, los Juegos Olímpicos o los partidos de fútbol) y los nuevos lanzamientos de películas, son esenciales para el buen funcionamiento de los proveedores de televisión de pago. Las barreras para acceder a los contenidos pueden derivarse de la integración de los propietarios y difusores de contenidos, acuerdos contractuales exclusivos o de las ejecuciones hipotecarias verticales por una empresa dominante”, ha concluído el informe del Foro Global sobre Competencia el sector de la televisión.

Un argumento más de la necesidad de regulación para estos tiempos, es que luego de que termine el conflicto de must carry, must offer, y/o retransmisión consentida, tendrá que en enfrentarse el reto de las nuevas plataformas vía Internet. Sólo un ejemplo: El caso Aéreo (el servicio de TV streaming que en junio fue declarado ilegal por retransmitir la señales de los canales por Internet sin autorización) hoy se mueve hacia la búsqueda de constituirse como una empresa de televisión por cable y de pago para sobrevivir.

En ese país hoy la pregunta de los expertos es: ¿Puede Aereo ser un sistema de cable bajo las Leyes de Derecho de Autor, pero no bajo la Ley de Cable y las normas de retransmisión consentida de la Comisión Federal de Comunicaciones, FCC?

La discusión apenas comienza…

Entendiendo el conflicto

¿Por qué el estudio de la ANTV sobre el acceso de las señales aéreas en los sistemas de TV por suscripción es tan relevante y por qué sus conclusiones avivaron la furia de los canales privados? A raíz del informe, Caracol y RCN cuestionaron la competencia de la ANTV para resolver el conflicto, solicitaron que el expediente del caso, iniciado con resolución 1612, sea remitido a la CRC, para que esta resuelva y tome las medidas necesarias. También pidieron a la Procuraduría que vigile las actuaciones de la ANTV en este caso y en consecuencia realice un acompañamiento preventivo. En opinión de los canales se han presentado actuaciones administrativas irregulares por parte del organismo de control.

En el estudio, factor de la nueva discordia, se concluye que no habría bloqueo de los canales por parte de los operadores de TV por suscripción. La investigación no encontró selectores, pero concluyó que los set top boxes no impedían el acceso debido a su conexión por cable RCA o HDMI (extrapolando los datos, el 63 por ciento de los suscriptores acceden a la TV por suscripción cables RCA) y sólo se evidenciaron casos (servicios análogos mediante cable coaxial) que ocupaban la entrada RF del televisor (139 casos, que equivaldría al 32 por ciento de los usuarios).

Del total de suscriptores de la muestra (en siete departamentos), solo ocho tenían antenas aéreas en su residencia (el 1,5 de los usuarios), mientras se encontró que en Cundinamarca, donde se observaron 69 casos de necesidad del selector, sólo un usuario poseía antena. En los demás departamentos el fenómeno fue similar y en Atlántico donde se detectó el mayor número de antenas aéreas (seis), no se encontró que fuera necesario el selector conmutable.

En conclusión: La penetración de la TDT en el mercado por suscripción no es relevante (número de antenas aéreas encontradas en los hogares), la mayoría de las referencias nuevas de televisores ya incluyen el sintonizador para la Televisión Digital Terrestre, TDT, para recibir la señales abiertas disponibles en esa plataforma. De otra parte, el estudio encontró que la mayoría de los televisores que formaron parte de la muestra, tiene más de una entrada (RF y RCA, RF, RCA y HDMI) con lo que la entrada RF se mantiene libre y sin ningún tipo de obstáculo.

El problema podría llegar alcanzar mayores proporciones (de llegar a dispararse la cantidad de antenas aéreas en hogares con televisores viejos), en las zonas alejadas y en estratos bajos a donde llega la TV comunitaria (análoga) que invierte donde la mayoría no lo hace y lleva las señales a donde la TV abierta radiodifundida no llega. Entidades sin ánimo de lucro con menores y limitados recursos para invertir (y a quienes los canales obstaculiza la entrega de los decodificadores para acceder a las señales que vienen por satélite), pero sorpresa: La TDT, cuyo propósito principal es garantizar las señales a todos los colombianos, para el caso de los canales privados, sólo alcanzará a los municipios de más de 20 mil habitantes (como la actual análoga).

¿Y qué tiene que ver el acceso a las señales aéreas con el pago en los sistemas de suscripción? ¿Qué ganarían los canales de “comprobar” que los sistemas “bloquean”, como argumentan, las señales radiodifundidas?

Hipótesis: la idea de los canales es que si los usuarios, no tienen garantizado el acceso, los sistemas de TV no tendrían más salidas que: o pagar por llevar las señales de los canales y ofrecerlas a sus suscriptores y asumir los costos de su retransmisión, debido al “bloqueo” o implementar el obsoleto selector conmutable u otros mecanismos. Gratis o no para el usuario, el problema sería para los operadores ante una eventual obligatoriedad de ley que obliga a dar acceso a la TV abierta sin cobro a los suscriptores.

El acceso a las señales, según ha dicho el Superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo: “se garantiza de dos maneras: o bien obteniendo los derechos de retransmisión de quien los tiene, que son los canales privados, o bien instalando los dispositivos tecnológicos o dando las posibilidades técnicas para que quienes tengamos cable en nuestros hogares podamos bajar del aire la televisión abierta”.

Pero entonces aparece, el artículo 11 de la Ley 680 y sobre el cual en la sentencia C-654 de la Corte Constitucional se conceptuó “el deber de garantizar, sin costo alguno para los suscriptores, la recepción de los canales colombianos de TV abierta” y encontró un beneficio para los operadores por la transmisión de las señales en las redes al no tener que cancelar derechos por este concepto.

Si la idea de los canales es la retransmisión obligatoria a través de los sistemas y sin generar cobro por parte de los operadores a los usuarios (algo así como obligatoriedad de must carry, pero no de must offer), eso es algo que no han logrado ni siquiera aquellos canales de TV abierta en Estados Unidos que eligieron el concepto de retransmisión consentida (una autorización que otorgan los canales, que adoptan esta modalidad, para que los operadores de TV por suscripción retransmitan sus señales a cambio de un pago a los radiodifusoras, pero en donde no hay ninguna obligación para que el sistema de cable lleve la señal y por ende en esos casos no aplica must carry).

La retransmisión consentida en ese país ha generado repetidos apagones y conflictos por comportamientos abusivos en los términos de negociaciones hacia los operadores de cable (problema al que podrían verse expuestos principalmente los operadores medianos y más pequeños). Pero aquí los canales estarían proponiendo avanzar en algo mucho más drástico.

Planteado en los términos de must carry obligatorio para la TV cerrada con retransmisión consentida, le daría a los canales privados la ventaja de sacar provecho del concepto de lo público, de acuerdo a la conveniencia, para garantizar nuevos recursos mediante el transporte de sus señales en los sistemas, mientras se beneficia del tipo de concesión en la que se determinó que sus ingresos fuesen por publicidad (generando, por una parte un doble cobro al suscriptor de TV: consumo publicitario y pago, dejando atrás el concepto de lo público al restringir las señales como un bien privado).

Definiciones para aclaración del artículo:

- Must-carry es la obligación a cargo de los sistemas de TV restringida de transmitir las señales de TV abierta por medio de sus redes.

- Must-offer es la obligación que tienen las empresas de TV abierta de permitir que sus señales sean retransmitidas a través de los sistemas de televisión por suscripción.

- Retransmisión consentida es la autorización que otorgan los canales, que adoptan esta modalidad, para que los operadores de TV por suscripción retransmitan sus señales a cambio de un pago a los radiodifusoras, pero en donde no hay ninguna obligación para que el sistema de cable lleve la señal y por ende en esos casos no aplica must carry.

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