El futuro de la TV europea es híbrido, convergente y cada vez menos público

La televisión pública representa menos del 15%, los canales internacionales
un 10% y la televisión privada más del 75%. El sistema de distribución
tradicionalmente mayoritario de la televisión en Europa es el cable.

“El futuro de la televisión y el audiovisual europeo es híbrido,
convergente, conectado, interactivo y cada vez más de pago. Por sistemas de
difusión, actualmente predomina el cable, con una cota de penetración
cercana al 50% y con posibilidades de seguir creciendo; seguido del satélite
y la TDT, con el 23% y el 20% de participación, y la vigorosa emergencia del
IPTV, con el 6,56% a nivel europeo.

Las tendencias apuntan al futuro del IPTV y al desplazamiento de las redes
hertzianas terrestres, tradicionalmente garantes de la difusión universal y
gratuita, hacia las comunicaciones telefónicas de movilidad (dividendo
digital) en detrimento de la propia televisión”.

Son algunas de las conclusiones de un informe presentado por Francisco
Campos-Freire de la Universidad de Santiago de Compostela.

El estudio indica que en las plataformas de difusión vía satélite se
concentran alianzas cruzadas de operadores mediáticos tradicionales
(Murdoch-Sky-Permira-Viasat-CTC frente a Vivendi-Canal Plus-RTL-Mediaset).

En el cable los intereses de grupos norteamericano-europeos (Liberty Global,
Virgin Media, Numéricable, ONO).

En IPTV las grandes operadoras de telefonía (BT Group, Telefónica,
Vodafone, Deustche Telekom, Telia Sonera, KPN, Portugal Telecom). El mercado
europeo de esas redes de difusión es duopólico y monopólico a nivel
nacional.

TV Pública en Europa pierde audiencia

De otra parte, la televisión pública ha cedido audiencia pero también pierde
estructura y oportunidades de programación. La UE y los estados, por
necesidad y/o convicción, ya no se recatan de admitir que las organizaciones
privadas pueden cumplir también el servicio público y ser más eficientes en
dicha función que las de propiedad pública.

Los cambios en las políticas de comunicación y los expedientes sobre el
régimen de financiación, abiertos por la UE en los últimos años, son
muestras de ello, extendidas ya sobre más de media docena de países:
Francia, España, Dinamarca, Holanda, Reino Unido, Italia y Hungría.

Las preocupaciones de la TV pública Europea

Las cuatro grandes preocupaciones de la televisión pública europea en esta
segunda década del siglo XXI son:

Lograr mantener la financiación suficiente para garantizar su viabilidad,
tratar de estar presente en todas las plataformas posibles de difusión y
sobre todo en Internet, avanzar y acertar en los procesos de
reestructuración sin dañar los principios generales de servicio público de
calidad y lograr mantener la credibilidad a través de la mejora de la
gobernanza.

En tal sentido, el Consejo de la Asamblea Parlamentaria de Europa le ha
brindado públicamente, en diciembre de 2012, el apoyo a la Unión Europea de
Radiodifusión (UER) para contrarrestar la injerencia política en varios
sistemas de gobernanza de la televisión pública de Hungría, Bosnia, Croacia,
Italia, Rumanía, Eslovaquia, Serbia, España y Ucrania.

A pesar de la crisis, la televisión y el audiovisual siguen siendo el
dinámico motor de las industrias culturales y creativas europeas. La crisis
ha afectado a todo el negocio de la industria audiovisual pero no así
-salvo puntuales excepciones- a su consumo y crecimiento. El consumo
familiar de televisión siguió aumentando en Europa (228 minutos en 2010,
seis más que en 2009 y otro tanto en 2011 hasta 235) y también el número de
canales (8.900 en 2011, registrados en la base de datos MAVISE del
Observatorio Audiovisual Europeo).

A pesar de que esos procesos no se han detenido, lo que sí se está
produciendo es, por una parte, una fragmentación del consumo y, por otra,
una concentración de la oferta. Sobre esta última se ha llamado la atención
en una conferencia internacional, en noviembre de 2012, en el Consejo de
Europa en Estrasburgo, para la revisión de los datos e indicadores de la
concentración en la era digital por parte de destacados especialistas e
investigadores, como Bernard Miyet, André Lange, Susanne Nikoltchev, Ben
Keen, Bernd Malzanini, Roberto Mastroianni y Andrei Richtee, concluye.

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