Fusiones y OTT vs TV comunitaria: ¿Quién es el gigante de medios?

- A diciembre de 2012 la Autoridad Nacional de televisión, ANTV, revelaba la existencia de 764 empresas de TV comunitaria con asociados por el orden de los 439.122 y que estas entidades reportaban ingresos por 57.918 millones. Hoy este panorama es completamente diferente.

- Un total de 262 operadores de TV comunitaria, de los 342 que reportaron cifras a junio de este año, tiene menos de 1000 asociados, esto es el 76.7 por ciento del sector y 37 de ellas tienen entre 1500 y 3 mil asociados que equivale a un 10,8 por ciento.

Dataxis:”Está en juego quién se queda con un mercado que actualmente tiene en Latinoamérica 53,7 millones de suscriptores de televisión de pago, ya sea por cable o satélite, ante la “amenaza” de servicios nuevos como Netflix”.

La manera como se ha regulado y limitado a la TV comunitaria en Colombia no tiene antecedentes, no es comparable con ningún otro caso de control a operadores. Es como si ese sector estuviera inmerso en otro lugar y en otro tiempo.

Como si se tratara de la protagonista de los grandes dilemas que enfrenta el sector de las telecomunicaciones en el actual contexto nacional y global, la ANTV se encargó de desplegar en estas empresas medidas que no han sido aplicadas (ni lo serán) a ningún operador dominante en el mundo.

Es claro que la TV comunitaria no tiene el poder que da el acceso exclusivo a contenido relevante, no son actores con poder sustancial y con capacidad de imponer barreras a la competencia, tampoco tienen un despliegue de infraestructura tan grande en el país y con tanta cantidad de usuarios, que pudiera influir frente al comportamiento y tendencia del mercado.

Mucho menos están en capacidad de competir contra los gigantes tecnológicos que vienen sin barreras (como debe ser). No podrían restringir el fascinante fenómeno de desprendimiento de los proveedores de contenido de los canales de distribución tradicionales que salen a competir de frente con los entrantes como Netflix o Amazone. Tampoco frenarán que los productores, operadores de TV paga y consumidores impulsen la proliferación de las plataformas OTT.

¿Entonces, en qué estaba pensando la ANTV cuando las limitó en usuarios, cobertura y colocó en desventaja a los usuarios de estas entidades al impedirles el acceso a contenido (siete señales codificadas)? ¿Qué tienen que ver estos aspectos con los retos que afronta la TV por suscripción y comunitaria como la piratería, el subreportaje, la ilegalidad o que de este sector hicieran parte entidades sin origen ni esencia comunitarios? Hasta ahora son todos interrogantes, lo que sí parece ser es un decidido intento en atacar un modelo solidario de empresa, al que no se le reconoce la capacidad y necesidad de competir en el actual contexto, por ser sin ánimo de lucro y tener fines sociales.

¿Es sólo culpa de la ANTV, o tal vez se debe a una legislación restrictiva, limitante y obsoleta que la define en función de su cubrimiento y cuyo único objeto es la producción de contenidos propios (como la Ley 182 de 1995) ¿Por qué una comunidad organizada no tiene derecho a acceder a licencias de TV cerrada, a tener calidad y variedad de contenidos?

Gran parte de las respuestas puede estar en la estructura de los sistemas cooperativos (también con fines sociales y sin ánimo de lucro) que hoy compiten en igualdad de condiciones con los sistemas tradicionales, sin hacerlo entre ellas (caso federaciones banca cooperativa canadiense y alemana) y en la definición de lo que son: “una cooperativa que provee telefonía e Internet, puede definirse como una asociación autónoma de individuos, que deciden unir sus fuerzas para resolver necesidades y aspiraciones comunes, ya sean económicas, sociales o culturales, a través de una empresa de propiedad común y administrada democráticamente…”, según un estudio “Las Cooperativas de telecomunicaciones y democratización social. Telpin un estudio de caso de organización comunitaria de la sociedad de información” de Susana Finquelievich

Todo esto sucede mientras en países como Argentina, las entidades solidarias a través de cooperativas logran consolidarse en el mundo de las telecomunicaciones. En septiembre de 2013, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Afsca, determinó autorizar el uso de televisión vía IP solamente a las cooperativas.

Colsecor, una entidad integrada por cooperativas y pymes de todo el país y que les brinda servicios de contratación de señales de TV, televisión digital, provisión de ancho de banda, telefonía, carrier licencias y señal propia de televisión. Ofrece 117 señales, de las cuales 27 son en alta definición, entre ellas se destacan A&E Mundo, AXN, Cinecanal, TNT, Discovery Kids, History Channel, Espn, TyC Sports, Fox Sports, FX y HBO. La plataforma también incluye un catálogo de películas para VOD.

En Argentina, las cooperativas según su localización geográfica se unen para compartir las redes e inversiones, pueden compartir los cabezales (Head End) de televisión paga y con la capacidad vacante ofrecerla en arrendamiento. Este país actualmente debate sobre una nueva Ley de Telecomunicaciones, en ella buscará que las pymes y cooperativas queden protegidas frente a los grandes jugadores del sector.

La renuencia de reconocer la necesidad y capacidad competitiva de las empresas solidarias (y para el caso que nos ocupa, de los operadores de TV comunitarios), resulta incomprensible en un contexto de globalización de la economía y la convergencia audiovisual.

Un informe de la Alianza Cooperativa Internacional, ACI, una federación que representa a cooperativas de todo el mundo, cerca de 1.000 millones de personas; a propósito de las cooperativas en telefonía en Argentina, señaló que “a pesar de las dificultades planteadas y a la férrea oposición de las empresas incumbentes, tratando de neutralizar la competencia que les plantea el mercado, fundamentalmente el cooperativo, la experiencia demuestra que en la competencia las entidades cooperativas ganan”.

Blindada adicionalmente con el marco regulatorio impuesto a través del TLC con Estados Unidos (salida poco valiente de los promotores de la iniciativa que se volvió en contra de las empresas nacionales), la ANTV no se esforzó en buscar una fórmula para que saltaran sin traumatismos a la operación privada.

Hoy a la TV comunitaria en Colombia también se le prohibe compartir infraestructura, pero a la par de la TV por suscripción y pese a la menor capacidad financiera deberán cumplir con parámetros de calidad, se les impone cuotas de producción local de contenido, mientras en un escenario de recrudecimiento del conflicto entre los canales de TV abierta nacionales y los operadores por suscripción, serán las más vulnerables (por la cantidad de usuarios y su capacidad de influencia y negociación). Un difícil escenario para manejar economías de escala, eficiencia y rentabilidad (sí, todas las empresas deben ser rentables para poder permanecer en el mercado).

TV comunitaria 2013 2014

ANTV sin cifras confiables

A diciembre de 2012 la Autoridad Nacional de televisión, ANTV, revelaba la existencia de 764 empresas de TV comunitaria con asociados por el orden de los 439.122 y que estas entidades reportaban ingresos por 57.918 millones de pesos. Hoy este panorama es completamente diferente. Consultada por Cable Servicios, Business Bureau, entidad que recientemente publicó un informe sobre cerca de 500 empresas de TV comunitaria, considera que al menos 109 de estos operadores habrían cesado su actividad y que se desconoce a partir de cuando, así como las razones que habrían llevado a ese desenlace. No obstante en el sector se especula sobre la liquidación (en algunos casos autoliquidaciones y en otros impuestas por la ANTV), de más de 200 entidades.

Al finalizar el 2013 la ANTV insistía en la existencia de 757 asociaciones (según el informe anual ANTV porque en el sectorial reportaba 764), un número de asociados que llegaba los 195 mil asociados y unos ingresos brutos superiores a los 4 mil millones de pesos (informe anual ANTV). Su distribución ocurría a lo largo de todo el territorio (Sólo en San Andrés y Providencia la ANTV no registraba ninguna ) y con mayor concentración en los departamentos de Cundinamarca (150), Antioquia ( 113), Santander (66), Boyacá (53), Tolima (32).

Pero realmente lo que muestra el informe sectorial de ese año realizado por la ANTV, es que a diciembre sólo se reportaron con asociados 261 entidades. De ellas fueron los exactamente 194.997 asociados de diciembre, pero no todas ellas reportaron ese mes cifras de ingresos brutos, sólo 6 lo hicieron, 10 no reportaron y el resto lo hizo en cero (503). En enero, de ese mismo año lo habían hecho 452, con ingresos brutos por el orden de los 4.600 millones de pesos)

A la cifra de alrededor de los 3.500 millones de pesos en ingresos, el sector volvió a acercarse en marzo de este año, cuando reportaron asociados 329 entidades con 259.818 asociados (285 reportaron ingresos).

TV comunitaria a junio de 2014

A junio de este año, la ANTV afirmaba que el número de asociados llegaba a 269.696 y los ingresos brutos a $3.800 millones. Pero a esa fecha de las 764 entidades que el organismo insiste en reportar, un total de 459 empresas registraban en cero las cifras de ingresos y 426 no evidenciaban asociados. En total 30 organizaciones seguían apareciendo con orden de cancelación de licencia. Sólo 342 reportaron usuarios (304 informaron cifras de ingresos). La media del año 2014 hasta junio arroja un total de 334 entidades reportando asociados. ¿Entonces donde están las cifras de más de 400 entidades del listado de la ANTV que hacen falta?

Sin derecho a ser exitosos ni competitivos

Si hay algo que no se observa por ningún lado en este sector es la concentración del mercado. Sólo hay dos entidades que superan los cinco mil asociados. Asucap San Jorge, logró llegar en junio de este año a los 13.657 asociados e ingresos por más de 208 millones. De lejos le seguía la Asociación Antena La Estrella con 6.282 asociados (tenía al finalizar 2013 tenía más 13 mil usuarios), mientras Paso TV, Tele Montelíbano y la Antena Parabólica de Andes y Aupan lograban cada una más de 4 mil asociados.

Asociados tv comunitaria

El más grande operador de TV comunitaria Asucap, enfrenta la sin salida de haber logrado sobrevivir en un ambiente competitivo con una importante cantidad de usuarios y tener ahora que perderlos debido a la resolución 433.

Un total de 262 operadores de TV comunitaria (de los 342 que reportaron cifras a junio) tiene menos de 1000 asociados, esto es el 76.7 por ciento del sector y 37 de ellas tienen entre 1500 y 3 mil asociados (10,8 por ciento).

En el 2013, al detectar que la mayoría de los operadores (88.4 por ciento) tenían el menor número de asociados (esto es de 779 a 1.526 asociados, el 70,5 por ciento y de 1527 a 2.275, el 17,6 por ciento) y que ellos en su conjunto agrupaban el mayor número de ingresos que generaba el sector, sólo una entidad como ANTV podría haber sido capaz de concluir, que “el mercado de los operadores comunitarios ha sido dinámico y se encuentra en evolución”.

La evolución a la que hizo referencia la ANTV se tradujo en el 2013 en el registro de la pérdida de asociados justamente en los departamentos históricamente con mayor presencia, si se segmenta sólo por las entidades que reportaron usuarios a esa fecha:

TV comunitaria Colombia por departamentos

ANTV…ciega y sordomuda

Para la ANTV no es importante mirar tendencias. Por ejemplo, que el último movimiento que sacudió a la industria lo hicieron el canal HBO propiedad de Time Warner y CBS, la tercera cadena de radiodifusión más grande del mundo. HBO quitó la exclusividad de su servicio de Internet HBO Go para los operadores de TV por suscripción, para ofrecerlo directamente a los usuarios finales y CBS anunció el lanzamiento de All Acces, un servicio de suscripción que integrará televisión en directo y vídeo. Tampoco le resulta de importancia las consecuencias de los procesos de fusión de las empresas que redefinirán el mapa de las telecomunicaciones.

Para los reguladores locales (también la CRC) resulta totalmente intrascendente que en Estados Unidos, por ejemplo, la Comisión Federal de Comunicaciones, FCC, tenga la mente abierta y esté discutiendo la redefinición del concepto de los distribuidores de programación de video multicanal (MVPDs en inglés), que es como están clasificados los servicios de TV por suscripción para incluir además en esa clasificación, a los operadores OTT y lograr que estos últimos tengan garantizado el acceso a programación en los mismos términos que lo hace la TV de pago.

Con lo anterior se beneficiarían, por ejemplo, de las reglas que tiene el congreso que aseguran que las compañías de cable dueñas de contenido no puedan levantar barreras artificiales a la competencia y tampoco puedan negarse a permitir a sus competidores tener acceso a programación de su propiedad, los canales radiodifundidos tampoco podrían negarse a ofrecerlo.

Significaría nada más, ni nada menos que cualquier compañía de internet (como Google, Apple, Amazon o Netflix), pueda funcionar como un proveedor de TV de pago. Si para Estados Unidos, ese movimiento puede tener una enorme repercusión (aunque al estar dentro del futuro redefinido concepto de MVPDs, seguramente deberán someterse a reglamentación, como lo hacen los operadores tradicionales), ¿Se han preguntado los reguladores nacionales cual puede ser el impacto en el mercado nacional?

Gigantes tecnológicos más fortalecidos con contenidos y nulas reponsabilidades fiscales (en detrimento de los ingresos de la nación que tanto persigue en los operadores locales), compiten con los sistemas tradicionales locales fuertemente regulados, entre ellos pequeños y medianos operadores y por supuesto la TV comunitaria.

Ariel Barlaro, vicepresidente de Dataxis Latin American, dijo a Efe que está en juego quién se queda con un mercado que actualmente tiene en Latinoamérica 53,7 millones de suscriptores de televisión de pago, ya sea por cable o satélite, ante la “amenaza” de servicios nuevos como Netflix, que en breve será secundada por una potencia televisiva como HBO.

Para Barlaro, “Netflix se está convirtiendo prácticamente en el quinto operador en Latinoamérica”, con 3,3 millones de suscriptores.

En el mundo real, que no quiere ver la ANTV (porque tampoco está en capacidad de hacerlo), los canales, operadores OTT y TV por suscripción ganan terreno en internet, luchan en todas las plataformas (redes, streaming, TDT) por acceso a contenido relevante y van en busca del usuario final, mientras este último ya no dependerá de un único proveedor de contenidos (independientemente de que aún las nuevas tecnologías actúen hasta ahora como complemento). Los operadores tradicionales, además de tener que competir flexibilizando sus paquetes e ingresando en el mismo terreno de los entrantes, enfrentarán localmente las enormes diferencias de tributación, regulación de contenido y derechos de usuarios, en abierta desigualdad con las nuevas plataformas (incluída la TDT).

Un eventual escenario de capacidad de la ANTV para regular en un entorno de convergencia sería catastrófico si se observa la forma como ha ordenado lo que hasta ahora es TV tradicional. En el mundo real, el usuario debe ser el beneficiario del nuevo entorno de competencia, mientras la regulación debe flexibilizarse, para limitarse estrictamente a lo necesario. Desafortunadamente la CRC, por ejemplo, en su agenda continuará con la definición de servicios y mercados relevantes audiovisuales en un entorno convergente, teniendo en cuenta la clasificación de los servicios de televisión con observancia a los criterios definidos por la Ley 182 de 1995, cuando lo que el país necesita es una nueva ley de telecomunicaciones.

A propósito el Consejo de Estado en su sentencia del 23 de Junio de este año, le recordó a la ANTV que sólo el legislador tiene la exclusividad para crear conductas censurables y sus correspondientes sanciones, mientras ordenaba la suspensión provisional de los artículos 42 al 46 del acuerdo No. 010 del 24 de noviembre de 2006 proferido por esa entidad.

Nada más ni nada menos que la reglamentación del servicio de TV por suscripción en lo que tiene que ver con las faltas en la transmisión propia, en las actuaciones operativas y administrativas en la prestación de estos servicios, así como las multas. Así que es predecible que igual suerte pueden tener las sanciones impuestas por la ANTV a la TV comunitaria mediante el acuerdo 006 de 1999, artículos 29 de las faltas, clasificación de faltas e imposición de sanciones.

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